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Torrox ofrece dos zonas diferenciadas: por una parte el pueblo, situado a escasos kilómetros de la costa en la parte alta del valle del río de su nombre y que conserva la fisonomía propia de los pueblos blancos de origen árabe y cuya actividad principal es la agricultura moderna de invernaderos y productos subtropicales.
Por otra, su línea de costa destinada al turismo de sol y playa, con abundantes instalaciones hoteleras y playas limpias y cuidadas.
En esta zona se encuentra el Faro en cuyos alrededores existen restos arqueológicos importantes de la época romana.
Los fenicios y los griegos debieron desarrollar un activo comercio a lo largo de sus 8 kilómetros de costa; pero fueron los romanos los que fundaron una ciudad-factoría de gran importancia en la desembocadura de su río Argentino o "de la plata" (en el lugar hoy conocido como Punta de Torrox o Faro de Torrox), dependiente a su vez de la gran Caviclum -el actual Torrox-, próspera villa romana fundada en el siglo I, que iría creciendo hasta alcanzar su máximo desarrollo en los siglos IV y V, siendo ocupada luego por los visigodos y, ya en el siglo VIII, por los árabes.
En el año 755 se establece en Torrox el príncipe Omeya Abd-el-Rhaman, de aquí parte con sus seguidores hacia Córdoba, donde fundaría el Emirato independiente.
Durante el período árabe-andalusí, las tierras de Torrox se acreditan y conocen en todo el Mediterráneo por la elaboración y comercialización de tejidos de seda, la explotación de cañaverales de azúcar y la producción de vides, aceites, almendras e higos.
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